La vida me dio un gran regalo: dos familiares con alzhéimer
Autora del Post: Manuela Fernández Martí del Blog Macrameart
¿Te sorprende que haga esta afirmación?. Entiendo que si en este momento de la vida te enfrentas a este desafío, no te parecerá que sea un gran regalo, pero te animo a seguir leyendo para comprender mejor estas palabras.
Cuando tienes a tu cuidado un familiar con alzhéimer, tu vida da un vuelco importante. No entiendes qué está pasando con esa persona querida, repite las cosas, niega hechos y palabras que ha pronunciado o que tú le acabas de explicar hace tres segundos, está de mal humor, no actúa como era habitual hasta hace bien poco.
Puede que incluso te exaspere que repita continuamente frases, que murmure, que cante, que te insulte, que cambie las cosas de lugar, que esconda objetos de uso cotidiano, que no se aclare con el dinero, que no se vista adecuadamente, o que se desnude…
Puede pasar cualquier cosa: nunca dejará de sorprenderte.
Solo te voy a dar un consejo para convivir con una persona con alzhéimer: no le pidas que cambie, cambia tú.
En el momento que asumes que tú has de adaptarte al familiar con alzhéimer y no al revés, comienzas disfrutar de la experiencia.
No quiero que me malinterpretes. Sé que es un trago difícil de pasar y muy doloroso, pero no me gustaría que te quedaras con eso: eso ya lo sabes.
Deja que te ayude a ver la otra cara de la moneda.
¿Qué te aporta un familiar con alzhéimer?
- Paciencia. El alzhéimer te ayuda a incorporar la paciencia a tu vida.
Tú tienes prisa, mucha prisa, y justo ese día, a tu familiar le da por no querer bajar del coche. Tienes dos opciones: ponerte de mal humor e intentar obligarle a bajar, o bien respirar hondo, cerrar la puerta del coche, dar una vuelta, poner una gran sonrisa y volver a abrir y decirle con todo tu cariño, cogiéndole la mano: “vamos”.
Seguro que esta vez baja sin protestar. Y si no es así, ya sabes. Repite el proceso de nuevo, porque todavía no te habías calmado del todo y tu familiar lo detecta.
Video sobre personas que conviven con el Alzhéimer
- Creatividad. Tu familiar con alzhéimer te ayudará, sin duda, a estimular tu imaginación y creatividad.
Ya sabrás que con un alzhéimer, no puedes prever las situaciones. Justo por ese motivo, estarás obligado a estimular tu creatividad, para encontrar diferentes maneras de resolver las complicaciones que van surgiendo por el camino. Lo que un día sirve, al siguiente, ya no. Así que no queda más remedio que crear nuevas soluciones. Ánimo con ello.
- Conexión con las emociones.
Esto es lo mejor que te va a pasar, te lo aseguro. El razonamiento ya no sirve. Por mucho que le expliques a una persona con alzhéimer lo que hay o no hay que hacer, ella lo que de verdad entiende es tu lenguaje corporal. Si tú estás nerviosa, entenderá nervios. Si tú estás enfadada, entenderá enfado, si estás disgustada, disgusto. Mira que sencillo. Ya tienes la fórmula: intenta conectar con tus emociones positivas: con la calma, con la alegría, con el cariño. Siente como nunca todo lo bueno que tienes, conecta con tus mejores momentos. Verás cómo te lo devuelve con creces.
- Asertividad
Hay momentos en que has de ser muy asertiva. Hay cosas que no puedes permitir que haga tu familiar: me refiero a situaciones que lo pueden poner en peligro y que tú sabes que ya no puede hacer. Aunque te duela, llega un momento en que ya no puede conducir, por mucho que se empeñe; otro en que no puede andar solo por la calle; otro en que tendrás que recurrir a usar pañales, por poner ejemplos.
En estos momentos, no puedes dudar: con calma, sin enfados, tendrás que decir no o sí, aunque sea doloroso. Pero como tu imaginación y tu creatividad ya estarán muy activas, estoy segura de que vas a encontrar la mejor manera de hacerlo.
- Respeto
Mucho respeto. Aprenderás a respetar a tu familiar, a tu amigo, a tu conocido con alzhéimer. Y esto te ayudará a respetar a las personas, a todas las personas, sin excepción.
No hay nada más amargo que ver cómo se habla delante de una persona con alzhéimer como si no estuviera presente. Está a tu lado, escuchando. Le debes un gran respeto. Así que, si todavía no lo habías aprendido, es otra de las cosas que vas a descubrir.
Puedes reír con la persona que tiene alzhéimer, pero no reirte de ella; puedes hablar con ella, pero no de ella cuando esté presente. Si hay una tercera persona en la conversación, intenta incluir a tu familiar con alzhéimer, sobre todo, si el motivo de conversación es él o ella.
- Y muchas más cosas, que espero que tú aprendas y nos cuentes en tus comentarios
La lección más importante que se aprende cuando vives con un alzhéimer.
¿Sabes cuál es?
Amor, amor y más amor.
Te aseguro que si cambias tú en lugar de hacer cambiar a tu familiar, lo que vas a obtener es todo el amor del mundo. Los abrazos, los besos, las caricias, el cariño…
Aunque ya no sepa hablar, aunque ya no sepa caminar, aunque ya no sepa comer… no se olvida de amar. No se olvida de las emociones y las transmite como nadie.
Una mirada amorosa, un apretón de manos, una sonrisa…
Ese es el premio que te vas a llevar y que te acompañará por siempre, incluso cuando aquella persona a la que has cuidado de su último suspiro.

