
En el post de hoy, respondo a tus preguntas sobre el mundo de las emociones y porqué hoy más que nunca es necesario saber gestionarlas.
La inteligencia emocional cada vez cobra más protagonismo en el ámbito personal, también en lo profesional.
Desarrollarla te abre las puertas al conocimiento de ti misma y te empodera para enfrentarte con más fortaleza a los altibajos de la vida.
Gestionar tus emociones, también es poner en forma tus habilidades sociales y mejorar la comunicación con otras personas. Más apertura mental, más empatía, más conciencia social y conciencia planetaria (muy necesaria en este tiempo de «cambio climático»)
#1. Siglo 21 ¿Qué cambios estamos viviendo en la actualidad?
El estilo de comunicación ha cambiado: somos más digitales y estamos más conectados que nunca (pero nos estamos desconectando de nuestra esencia más profunda y de la cercanía sincera entre las personas). Buscar el equilibrio es la clave.
Estamos más informadas que nunca, pero demasiada información abruma. Muchas veces tóxica y llena de bulos-mentiras que provocan miedo, indignación y juzgamos sin saber si son hechos reales).
Es la era de las pantallas. Estamos pegadas/os a las pantallas por lo que urge estirar tu cuerpo, estirar tu cuello, regalar tu sonrisa sin pantallas a alguien. Sin olvidarnos dejar que la vista se relaje disfrutando del día y de la noche.
Es difícil ver noticias reales y constructivas que te hagan ampliar tus conocimientos, meditar y conocer historias de personas «reales» que estén haciendo todo lo posible por superarse y colaborar por mejorar este mundo.
En la era de los telefónos inteligentes hacemos fotos y videos a todo. Nos queremos llevar las mejores imágenes, hasta poner en riesgo nuestra vida y dejar de ayudar a otros por hacer la foto más impactante del accidente.
Se nos olvida que los ojos también hacen maravillosos fotos y las guardas en tu propio disco duro personal.
Existe el síndrome del (yaismo) ¡lo quiero ya!, no puedo esperar. Se tiende a la rápidez, lo inmediato y se tolera poco la frustración.
Se ha incrementado la desconfianza, por lo que crecen los miedos de todo tipo e influyen en el estilo de vida y en la comunicación con los demás.
Se incrementan las relaciones superficiales y tóxicas, exceso de apego a la vida de los demás, las compras, las redes sociales y el alcohol, entre otras.
Es la era de la incertidumbre y el cambio climático. Hoy todo es más volátil: cambios de empleo, cambio de ciudad, cambios en las relaciones personales, profesionales y lo más relevante, el cambio climático.
Se vive inmerso en multitud de actividades y parece que el tiempo no alcanza (los ladrones del tiempo abundan). Estás con muchas cosas que hacer, sin pararte a respirar, atenderte, fluir tranquilamente y poner foco en lo que sientes.
Entornos sociales competitivos, exigentes y búsqueda de la perfección en todo, hasta terminar enfadados o deprimidos
#2. ¿La vida que llevamos hoy influye en nuestras emociones? ¿Hay solución?
La vida que llevamos, sí que influye en los estados emocionales:
*Te olvidas de la persona más importante: tú misma. Entre tanta pantalla y actividades te olvidas de lo esencial, cuidarte desde dentro, parar un rato durante el día para escucharte a ti misma y poner foco en tus propósitos de vida.
*La rapidez para todo influye en que tengas más ansiedad y poca paciencia y tolerancia a la frustración. Incluso hace que las relaciones sociales sean más veloces, sin daros tiempo a que madure desde el punto vista de la comunicación y los afectos.
*Bajada de la autoestima y pensamientos negativos enfocados en la tristeza, el miedo, el pesimismo y la derrota.
*Miedos que impiden que salgas de tu zona de confort. Inseguridades que hacen que temas hasta a tu sombra.
*Desánimo y aumento del sentimiento de vacío y soledad (vives rodeado/a de gente y parece que todo el mundo va a lo suyo).
¡Claro que hay solución!: tener una actitud «Resiliente» (sentir confianza en ti misma, sentirte capaz y a la vez en calma para afrontar los altibajos y la incertidumbre de estos tiempos).
Se consigue desarrollando tu inteligencia emocional. Nuestro cerebro tiene la capacidad para adaptarse a nuevos estilos de pensamientos, emociones, comportamientos y relaciones ¡Sí se puede!
#3. Se habla tanto de inteligencia emocional… pero Euri ¿cómo es una persona que ha desarrollado su inteligencia emocional?

* Equilibra sus emociones desde la calma: encuentra el equilibrio entre la contención asertiva y la expresión emocional. Cultiva la paciencia (sabe esperar). Cultiva la serenidad interior y disfruta de la vida con conciencia.
*Tiene capacidad para tolerar la frustración y paciencia para obtener los frutos que has cosechado.
*Reconoce los propios sentimientos y emociones. Frases como: me siento…Estoy sintiendo, yo siento… Hoy estoy alegre, triste, enfadada… Reconoce sus errores, pide disculpas y aprende de ellos.
*Se siente capaz de expresar sentimientos y emociones. Sabe canalizar las emociones de forma apropiada y en el momento oportuno.
*Autoestima saludable: sentimientos positivos hacia sí misma y confianza en sus capacidades para hacer frente a los retos de la vida. Logra sentirse empoderada emocionalmente.
*Ha aprendido a decir no sin sentirse culpable. Sabe poner límites a otras personas, sobre todo a relaciones tóxicas. Reconoce sus derechos asertivos.
*Cuida la expresión de la afectividad: sabe dar y recibir. Tienes valores que dan sentido a tu vida y conoce sus deberes para con la sociedad y planeta.
*Cuida la empatía hacia los demás. Se mete con facilidad en la piel de las otras personas. Capta sus emociones aunque no las exprese con palabras, sino a través del lenguaje no verbal.
*Coherencia a la hora de tomar decisiones: el proceso de toma de decisiones integra el razonamiento y las emociones. Medita las deciciones, no se deja llevar por la ansiedad y los malos rollos.
*Aprende a «darse cuenta» de las emociones que se repiten y dificultan la toma decisiones o bloquean el desarrollo objetivos personales o profesionales.
*Es capaz de automotivarse y entrenar el optimismo (con inteligencia). Tiene ilusión por llegar progresivamente a tus metas y nada de mirarse el ombligo, colabora (conciencia colectiva) para ayudar a otras personas a progresar y aporta sus saberes para ayudar a mejorar este mundo.
*Tiene mentalidad resilente: es capaz de superar las dificultades y frustraciones aunque hayan sido dolorosas y desagradables.
*No vive en el dolor constante, victimismo y el pasado. Está más en el presente y construyendo nuevas realidades para el futuro cercano (sin obsesionarse y vivir con miedo al futuro).
*Entrena sus capacidades y habilidades sociales con asertividad para construir relaciones basadas en el respeto, la igualdad, lazos afectivos. saludables y empatía.
*Interés por mejorar profesionalmente, nuevos retos y colaboraciones (se crean interesantes sinergias). Procura prosperar y no quedarse en la zona de confort profesional. Se une con otros/as compañeros/as para luchar por mejoras laborales y la conciliación de la vida familiar y laboral.
*Si lleva una empresa o proyecto de emprendimiento, lidera con empatía sus equipos. Alta capacidad de escucha. Procupa la cohesión y la motivación grupal para lograr objetivos conjuntos. Escucha las sugerencias de sus colaboradores y se preocupa porque la empresa sea sostenible para cuidar el medio ambiente.
#4. ¿Consecuencias de no cuidar mis emociones?
A nivel más personal
#. Tendencia a reprimir o no expresar adecuadamente las emociones.
#.Aumenta la inseguridad en ti misma, el desánimo y sensación de vacío existencial «nadie me comprende.»
#.Sentimientos de poca valía personal. No crees en ti y en tus capacidades. Compararte en exceso por lo que sufres por ello.
#. Pierdes la conexión con tu esencia (tu interior). Te criticas en exceso y menosprecias.
#. No saber decir no. Sentirte culpable e insegura al poner límites. No hacer valer tus derechos asertivos. Querer quedar bien con la familia, amigos y compañeros de trabajo, sin cuidarte tú y tus espacios vitales.
#.Desconfianza generalizada. «Todo está mal y no se puede confiar en absolutamente nadie.»
#.Estado de ánimo en desarmonía: apatía, tristeza, enfados e irritabilidad.
#. Problemas para reducir el estrés y gestionar el tiempo. Aumenta la ansiedad.
#. Timidez al expresar tus ideas y hablar en público.
#. Te peleas con el mundo. Te cuesta hasta decir «¡Hola! Buenos días» ¿Cómo estás? Gracias…Etc. con entusiasmo y sinceridad.
#. Sentimientos y actitudes de fracaso, frustración y pesimismo. Sentimientos de soledad y se llega a la depresión.
#.Falta de constancia y desmotivación: no terminar lo que te propones: tareas, objetivos o metas.
A nivel de relaciones con los demás
#.Falta de contención emocional durante la comunicación.
#. Estrés emocional y temores cuando te diriges a otras personas.
#. Alto nivel de exigencias y búsqueda de la perfección en las relaciones.
#. Reprimir emociones y no expresar afecto en las relaciones cercanas.
#. Dificultad para empatizar (Ponerse en el lugar de los demás). Pasar de los amigos, llegar tarde a las citas o no llamar para avisar que no puedes ir sin disculparte después.
#. Hacerse la fuerte y reprimir las emociones hasta terminar explotando con los demás.
#. Dar poca importancia a la expresión de la afectividad (lenguaje verbal y no verbal).
#. No saber decir «No» No poner límite a la pareja, los hijos y a las familias de origen.
#. Sentimientos de soledad y vacío social. Dificultad para hacer amistades nuevas.
#. Pareja. Dificultad para disfrutar, escucharos, compartir ilusiones, sentiros a gusto solos y sin tecnología de por medio (móviles, tv y tabletas).
Relación con los hij@s
#. Dificultad para comunicar emociones a l@s hij@s.
#. Problemas para establecer la escucha activa con los hijos.
#. No saber poner límites, o todo lo contrario, rigidez en la forma de educar.
#. Tener poca tolerancia a la frustración y enfadarse rápidamente.
#. Transmitir tristeza y desánimo contante a la familia.
#. Reconocer solo los malos comportamientos y no las cosas buenas que tienen.
#. Alto nivel de exigencia hacia los hij@s, provocando ansiedad y estrés.
Relaciones Profesionales
#. Temor a hablar en público. Te gustaría expresar tus ideas y opiniones en el trabajo, pero no te atreves.
#. Poca confianza en tus aptitudes y capacidades profesionales.
#. Constante desánimo e irritabilidad con tus colaboradores o compañeros.
#. Falta de seguridad en ti misma a la hora de exponer tus proyectos.
#.Dificultad para escuchar y dar feedback.
#. Problemas para dinamizar, motivar y cohesionar grupos.
#. No saber decir no. Evitar solucionar problemas laborales.
#. No sabes manejar tus emociones bajo presión.
#5. Entonces ¿Qué puedo hacer para salir de mi laberinto emocional y mejorar mi vida?

Es esencial adaptarse a los nuevos tiempos con una actitud resiliente **La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas nuevas y que no te esperas**
Para ser más resiliente, necesitas trabajar 5 componentes
*Conocer tus propias emociones: Darte cuenta de tus sentimientos y qué emociones se mueven dentro de ti. Trabajar con tu diálogo interior y con tu estima. Descubrir el aprendizaje que hay detrás de cada emoción.
*Entrenar tu capacidad para regular con coherencia tus emociones: se trata de que expreses y canalices las emociones que más daño te hacen para dar paso a emociones más saludables.
*Ejercitar la motivación, pero no la que viene de fuera, sino la que está en ti. Imagina que es una llama interna, pues esa llama es tu capacidad para motivarte a ti misma.
Aquí también incluyo el optimismo inteligente. Ser capaces de desarrollar actitudes más optimistas ante la adversidad y también saber reconocer los momentos exitosos de la vida.
*Aprender a reconocer las emociones ajenas: estarás más preparada para reconocer las emociones de los demás (desarrollarás la empatía). Saber ponerte en los zapatos de otros.
*Desarrollar al máximo tus habiliades sociales: Es esencial entrenarlas para relacionarte mejor con tu entorno social, además te abrirá muchas puertas: en el trabajo, en la relación de pareja, en las relaciones familiares, amistades y por supuesto, en la sociedad en la que vives.
#6. Por todos lados hablan de las emociones ¿Qué es la inteligencia emocional?
Un significado sencillo: desarrollar tus habilidades emocionales y sociales para relacionarte mejor contigo y con las personas que te rodean.
Daniel Goleman en su libro: Inteligencia Emocional, lo define como: “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones. Capacidad para la autorreflexión: identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada.»
#7. No sé si tus clases me van ayudar, tengo muchas dudas ¿Qué hago?

Tú decides.
En mis clases…
#.Perderás el miedo a sentir tus emociones, reconocerlas, aceptarlas y aprender de ellas.
#.Saldrás del laberinto del desánimo para conectar contigo misma, con la fuerza que llevas dentro y sobre todo con tu bienestar interior.
#.Aprenderás a hacerte preguntas reflexivas: ¿De qué me doy cuenta con cada una de mis emociones? ¿Qué me quieren decir? ¿En qué parte de mi cuerpo la siento?
#.Reconocerás aspectos de ti que sabes que tienes posibilidades de mejorar, sólo tienes que creer más en ti y atreverte a reinventarte.
#.Saldrás de tu zona de confort. Te pondrás en acción para ir realizando tus cambios progresivamente. Aprenderás a sentirte más feliz.
#.Te atreverás a vivir de otra forma tu vida. Te atreverás a reinventarte y ser maestra de tu propia vida.
#. Aprenderás a dialogar contigo desde el amor, fluirás mejor en la comunicación con los demás. Desarrollarás mayor asertividad, serenidad y conciencia social y medio ambiental.
#.8 ¿Realmente necesitamos expandir la inteligencia emocional a todos los ámbitos de la sociedad?

Ojalá todos los colegios, universidades, centros de salud y empresas tuvieran un espacio preferente para desarrollar y potenciar la inteligencia emocional de la sociedad. Nuestra salud emocional va ligada a nuestra salud física y a la sociedad. No lo olvidemos.
La educación emocional, no sólo necesita dirigirse a los niños y las niñas, también a las personas adultas.
Con inteligencia emocional afrontamos con más asertividad, calma y fortaleza los retos que suponen: el intenso estrés y ansiedad en que se vive, duelos emocionales mal elaborados, sentimientos de soledad, problemas de comunicación en las relaciones, miedos de todo tipo, cambios sociales y el cambio climático que nos afecta a todos.
#9. ¿Qué necesito para ir a tus clases?

Necesitas un mínimo de motivación. Disposición a trabajar conmigo a través de mis clases 100% online… Entonces, conseguirás ver y sentir tus cambios. En definitiva, te verás gestionando tus emociones y tu vida de forma diferente a como lo habías estado haciendo antes.
*Asistir a las clases con actitud positiva y voluntad en cuanto a desarrollar tu inteligencia emocional.
*Ganas de aprender y aplicar en tu vida lo que vas conociendo a través de las clases.
*Hacer los ejercicios prácticos y vivirlos como parte de tu crecimiento personal.
*Apertura y flexibilidad mental. Realmente querer salir dela zona de confort y trabajar intensamente para reciclar creencias erróneas y construir actitudes nuevas.
Estas clases no son para si, te da igual tus emociones, no tienes interés, ni ganas de seguir las clases. Tampoco es para ti, si vienes excesivamente negativa y rechazas constantemente conocerte a través de la inteligencia emocional.
#10. Me gustaría conocer más a fondo qué beneficios voy a obtener con tus servicios. Contacta conmigo a través del formulario de contacto (Aquí)

Ven a mis sesiones a vivir una experiencia rica en aprendizajes y crecimiento interior



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