
Hoy hablamos de por qué y para qué cuidar nuestro árbol interior. Se trata de limpiar todos aquellos programas mentales que impiden que vivamos con mayor consciencia y paz interior.
El árbol es un símbolo de nuestra alma y de lo que se trata es de ir limpiando todo aquello que nos causa: miedos, bloqueos, sufrimiento, quita fuerza y hace que el alma no avance en su camino consciencial y espiritual.
Dicen algunos especialistas en jardinería que la limpieza es una de las tareas del jardín más necesarias. Una auténtica garantía de que nuestras plantas, arbustos o árboles crezcan fuertes, generen nuevos frutos y tengan larga vida.
Una de las definiciones de podar de la RAE es: Eliminar de algo ciertas partes o aspectos por considerarlos innecesarios o negativos.
Tenemos que hacer un ejercicio constante de limpiar, quitar o podar todas aquellas programaciones mentales que nos hacen daño.
Si tenemos el corazón abierto, somos honestos con nosotros mismos y tenemos voluntad, podemos hacer que nuestro árbol se regenere y se fortalezca.

Solo mencionaré algunos de los programas mentales que influyen en nuestras actitudes y son causantes de sufrimiento:
La soberbia: creer que eres superior, engreimiento, sentirte una autoridad o poseedor de algo especial que te hace situarte por encima de los demás: conocimientos, formación, liderazgo, dinero, belleza física, juventud, profesión, fama, éxitos o influencia sobre otras personas.
Esto no lleva a la felicidad sino a todo lo contrario, a la infelicidad, la soledad y el auto-engaño.
La envidia: actitud envidiosa en la que intensamente deseas lo que otros tienen y por tanto experimentas sentimientos de enfado, tristeza, resentimientos, competitividad, frustración, y puede llevar a generar sentimientos más intensos de rencor y odio.
El juicio constante: actitud de autoritarismo, control y situarse como duros jueces de nosotros mismos y de los demás, por ejemplo: esto es bueno o esto es malo, esto me gusta o esto no me gusta, si no estudias serás un vago toda la vida. Por lo tanto, te vuelves una persona controladora, perfeccionista e intolerante.
Los miedos: vivir sumergidos en miedos de todo tipo, en la angustia, en la preocupación constante y en la inquietud. Los miedos más comunes son: miedo a la muerte, miedo a la enfermedad, miedo a perder el amor de una persona, miedo a perder el dinero, miedo a que te quiten algo, miedo al futuro, etc.
La inferioridad: tener la autoestima por los suelos, no valorarte, no aceptarte y no reconocer tus dones y talentos. No saber poner limites y dejar que otras personas manipulen y controlen tu vida.
El abandono del camino espiritual: sumergirnos en el estrés de este mundo, el vacío del materialismo, la superficialidad y el egoísmo. Influyendo de lleno a que nos separemos del camino espiritual, perdamos la empatía, la compasión, la sencillez y la divinidad que está fuera y dentro de nosotros.
Los apegos: vivir con la idea de que tienes que estar fuertemente apegado a lazos familiares, amistades, creencias, objetos materiales, etc. Exceso de dependencia emocional que generan conflictos, problemas y sufrimiento emocional.
Tenemos que limpiar todos estos programas para poder cuidar nuestro árbol interior ¿Por qué?
#. Porque nuestra alma podrá desarrollar con mayor confianza las tareas que ha venido a realizar y desplegar sus alas para evolucionar plenamente en consciencia.
#. Porque pondrás el ego a tu servicio ( no más superficialidad, soberbia y manipulación) por lo que las actitudes serán más coherentes, habrá mayor armonía emocional y paz interior.
#. Porque al limpiar nuestro árbol de hojas secas y ramas, tendrás el camino preparado para confiar en la vida, auto-conocerte, valorarte, explorar y poner en práctica tus dones y talentos.
#. Porque serás más consciente de que puedes construir relaciones sanas y conscientes. Te relacionarás con otras alma afines con sencillez, verdad y amor incondicional (no dependencia).
#. Porque abrirás la mente y el corazón a la transcendencia de la vida. No estamos solos ya que la divinidad (Dios/a inteligencia amorosa) nos acompaña. Podrás percibir la divinidad en todo lo que te rodea.
Así que adelante, vamos a limpiar y cuidar nuestro árbol interior

Algunas sugerencias para limpiar y cuidar nuestro árbol
#1. Valentía: cuando decides dar el paso para cuidar tu árbol, no puedes hacerlo a medias tintas. ten valor y voluntad para empezar la limpieza de los programas mentales.
#2. Sed de verdad: reflexiona sobre ti mismo (autoconocimiento), hazte preguntas y reflexiona sobre tu vida y tus creencias sobre la vida (¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy después de morir?).
#3. Reflexiona sobre tus propios programas mentales: ¿Por qué tengo estas actitudes, de dónde me vienen y qué puedo hacer transformarlas? Toma consciencia de cómo condicionan tu vida.
#4. Perdón: aprende a perdonarte y perdonar a otras personas. Para poder cerrar heridas emocionales hay que practicar el perdón incondicional. Da tu perdón sin esperar nada a cambio. Hazlo por tu propia sanación interior y seguir con tu camino con más fuerza y paz interior.
Esta frase de Ho’oponopono puede ayudarte a trabajar el perdón incondicional en tu vida: «lo siento, perdóname, gracias, te amo.»
#5.Apoyo: busca el apoyo de Dios y de personas que son referentes para ti: guías, maestros o personas que se aparecen en tu vida y sientas afinidad con ellas. Todos ellos pueden ser tu apoyo a la hora de hacer la limpieza de tu árbol. No estamos solos.
#6. Baño de humildad: Aléjate de la soberbia. Sé sencillo de corazón y vive la vida con sencillez. Acepta tus fallos y aciertos con humildad. Los verdaderos sabios son sencillos y humildes.
#7. Date una oportunidad a ti mismo: actitud de amistad hacia ti mismo. Si realmente quieres cuidar tu árbol, aprende a valorarte, aceptarte y reconocer la divinidad que llevas dentro. También es fundamental que aceptes y reconozcas tu sombras (lo que no te gusta) para ser más coherente contigo.
#8. Acercamiento a la divinidad: la divinidad está en todo y la llevas dentro de ti. Confía en ti, en la vida y en Dios. Cuidar nuestro árbol interior, es también cuidar nuestra divinidad.
#9. Amistad: procura relacionarte con los demás desde la afinidad álmica, con sencillez, compasión y verdad, no desde el interés material, la soberbia y la superficialidad. Cultiva la amistad, es una gran virtud.
El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.
(Proverbios 27:9)
«Hay amigos más fieles que un hermano.«
(Proverbios 18:24)
«Hoy elijo ser amable conmigo y aceptar cada parte de mí.»
«Abrazo mis imperfecciones y celebro mi autenticidad.»
«Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.» (Juan 4:11-12)
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